RUIDO EN EDUCACIÓN – CONSECUENCIAS

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RUIDO EN EDUCACIÓN – CONSECUENCIAS

La falta de unas condiciones acústicas favorables en los centros docentes trae consecuencias presentes y futuras negativas para el alumno y la sociedad en conjunto. Innumerables estudios así lo avalan. El alumno es nuestro bien más preciado, presente y futuro, un colectivo sensible y maleable desde su más pronta edad. Conociendo los efectos negativos que conlleva el exceso de ruido y su mala gestión, sabiendo cómo gestionarlo con técnicas sencillas que no implican demasiada inversión, y valorando el beneficio que nos aporta al individuo y a la sociedad en su conjunto, debemos dar pasos en solucionar los problemas generados por el exceso de ruido.

La OMS ya advierte que los niños son uno de los colectivos más vulnerables ante los efectos nocivos del ruido. El estudio en un ambiente tranquilo y relajado es fundamental en el proceso de aprendizaje de los alumnos, siendo necesario no superar los 65 DB.

El Real Decreto 1367/2007, de 19 de octubre, por el que se desarrolla la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del Ruido, en lo referente a zonificación acústica, objetivos de calidad y emisiones acústicas, establece en la Tabla B. Objetivos de calidad acústica  para ruido aplicables al espacio interior habitable de edificaciones destinadas a vivienda, usos residenciales, hospitalarios, educativos o culturales, para las Aulas 40 dBA, y 35 dBA para Salas de Lectura.

Consecuencias del ruido en el Alumnado:

Auditivos: Entre los primeros se encuentran el desplazamiento temporal o permanente del umbral de audición.

No auditivos: dilatación de las pupilas y parpadeo acelerado, agitación respiratoria. El aumento de la presión sanguínea y la irregularidad en los latidos, pueden afectar los niveles de colesterol y contribuir a la hipertensión, lo que podría aumentar el riesgo de males cardíacos en el futuro.

En la esfera psicológica: Los niños, por encontrarse en la edad de crecimiento y desarrollo, son los más susceptibles a los efectos dañinos que produce el ruido al organismo. El ruido puede afectar negativamente a la lectura, la atención, la resolución de problemas y la memoria, es decir, al rendimiento escolar.

En la esfera de lo social: produce incapacidad de entender una conversación en condiciones normales y está considerado como una desventaja social severa.

Los niños cuyos colegios lindan con zonas ruidosas (industrias, aeropuertos, carreteras con mucho tráfico…), aprenden a leer más tarde, presentan mayor agresividad, fatiga, agitación, peleas y riñas frecuentes, mayor tendencia al aislamiento, así como cierta dificultad de la relación con los demás.

Para los niños que presentan alguna desventaja (trastornos léxicos, mal oído, retraso escolar u otros), el ruido es una desventaja mayor aún ya que dificulta las condiciones de adaptación de los más desfavorecidos en el sistema escolar.

Todo esto conlleva al fracaso escolar.

Según la Federación de Trabajadores de la Enseñanza, un 22% de los profesores españoles padece afonía o disfonía. El elevado ruido externo, el ruido generado por los niños y la falta de confort acústico, son la causa de que el profesorado se vea obligado a alzar la voz en 10-15 dB. Un nivel de ruido normal en el aula es de 55 dB, y siendo la intensidad fisiológica de la voz conversacional igual o inferior a 60 dB, hablar a un nivel de 70 dB o más supone un esfuerzo dañino para las cuerdas vocales, incrementa la fatiga mental y la irascibilidad, además de disminuir el nivel de atención y concentración. La voz del educador desempeña un papel notorio en el fracaso o el éxito del curso. El tono de voz, el tempo… La calidad pedagógica está íntimamente relacionada con la expresión oral. A tener e cuenta la situación en los comedores escolares. El Departamento de Educación del Gobierno vasco, indica que el nivel de decibelios medio que se soporta en los comedores escolares es de 85 decibelios (dB). Es habitual llegar a picos de 100 dB.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) considera al profesorado como la primera categoría profesional bajo riesgo de contraer enfermedades profesionales de la voz. Los nódulos de las cuerdas vocales son la única patología reconocida en la actualidad como enfermedad profesional para el colectivo docente. El ruido genera un coste social y económico.

 Por todo ello, consideramos básico promover una cultura acústica desde las bases de la sociedad.

Como conclusión, estudios realizados por varios autores señalan la importancia del clima de convivencia en las Aulas. Se deben llevar intervenciones que alienten al nivel de autocontrol sobre todo en la temprana infancia y la adolescencia. Sabemos que es posible enseñar control cognitivo de los impulsos (función ejecutiva) y que éste resulta un buen augurio del éxito en la vida, tanto en la salud como en el trabajo. Si tomamos como ejemplo un país como Finlandia, ejemplo de la metodología en educación y pioneros en la utilización del semáforo educativo como medida de control del ruido en los colegios, garantizamos un buen comienzo. NOISMART te ayudará con soluciones integrales, sencillas e innovadoras.

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